Invitados por la cuadrilla de Zarzadilla de Totana (Lorca, Murcia), que se había desplazado al Encuentro de Cuadrillas de Yecla (Murcia, España) celebrado el 26 de junio de 1994, acudieron a bailar los hermanos Mariano Leandro Legaz (1928-2012) y Anastasio Leandro Legaz (1940-2014), maestros boleros nativos de Fuente Álamo de Murcia (Murcia, España).

Procedentes de una familia de maestros de baile establecida en Fuente Álamo de Murcia al menos desde mitad del siglo XIX, los Leandro han enseñado sus bailes de manera ambulante por numerosos puntos de la Región de Murcia durante varias generaciones. Los hermanos Mariano y Anastasio Leandro fueron los últimos maestros boleros que, de jóvenes y siguiendo a sus padres, pudieron vivir de la enseñanza del baile, hacia finales de la década de 1940 y comienzos de la siguiente, en uno de los momentos de reactivación del gusto por el baile bolero, tras la Guerra Civil española.

El baile bolero ancla sus orígenes en el siglo XVIII español, cuando algunos maestros de baile estructuraron artísticamente, reelaborándolos, los bailes sueltos populares. Se extendió relativamente rápido por todo el país, por ser del gusto de todos los que querían destacar en los bailes públicos, ya que una de sus características es la espectacularidad de sus movimientos y poses. Precisamente la dificultad de su aprendizaje hacía necesaria la docencia de los maestros de baile o maestros boleros, que sistematizaban sus enseñanzas en clases periódicas con un método heredado de padres a hijos, y por las que tenían que pagar aquellos que deseaban lucirse. Al menos desde el s. XIX era habitual que los padres más pudientes pagaran las clases a los maestros boleros para sus hijos, y especialmente para sus hijas casaderas, como un medio más de mostrar la buena educación pública de éstas.

los Leandro han enseñado sus bailes de manera ambulante por numerosos puntos de la Región de Murcia durante varias generaciones.

El baile bolero exige un ritmo de la música más pausado que otros bailes sueltos para poder desarrollarse en todo su esplendor, ya que los bailaores deben tener tiempo suficiente para marcar nítidamente todos sus movimientos: las posturas (son características las poses de «parado»), la ejecución de los complicados pasos, las vueltas dobles o triples y los saltos que son característicos de este tipo de bailes. La gran variedad de pasos que contiene el repertorio de los maestros boleros hace que sean distinguidos con nombre propio cada uno de ellos («paso de panadero», «los corridicos»…), y su método de aprendizaje estaba estructurado de tal manera que se comenzaba por las piezas de pasos más sencillos para ir aumentando la complejidad con las clases.

Actualmente los maestros boleros de Fuente Álamo conservan en su repertorio los mismos bailes que hace más de un siglo (así eran citados por la prensa de la época): malagueñas (variedad de fandangos) sencilla, doble, de tres y cartagenera; jota; sevillanas y bolero, el baile más señorial y complicado de todos pues compendia todo el saber artístico de los maestros de baile.

En esta ocasión, en el vídeo inserto en la Colección Memorias de la Tradición https://www.youtube.com/user/antropol… vemos a los maestros boleros Mariano y Anastasio Leandro, acompañados por Amalia Martínez García (1948) y Faustina Méndez Mendoza (1963), bailando una malagueña bolera (sencilla). Se da la circunstancia que aún siendo los maestros hermanos enseñados por un mismo padre, su estilo es claramente diferente, como se puede observar en la imagen, y por ello escogen cada uno a la bailaora que más se apega a su modo de bailar: Amalia fue enseñada por Anastasio Leandro Izquierdo, el padre, (n. 1892) y baila más parecido al estilo de Mariano (bailan a la izquierda de la imagen), y Faustina, enseñada por Pedro Leandro Baños (1930), maestro bolero primo de los anteriores, hace lo propio con Anastasio (que bailan a la derecha). Toca la cuadrilla de Zarzadilla de Totana. Al cante Juan José Sánchez Corbalán. La singular supervivencia y la calidad de la Escuela Bolera de Fuente-Álamo de Murcia han tenido reconocimiento administrativo en la Región de Murcia, incoándose procedimiento para su declaración como bien de interés cultural inmaterial en 2016.