En todos los aspectos sociales ocurren cambios y adaptaciones a las fluctuantes circunstancias, y en las músicas de tradición oral no podía ser de otra manera. En concreto, en ciertos lugares del sureste español, principalmente en la Región de Murcia, a mediados de la década de 1970 se dio una evolución del concepto tradicional de cuadrilla de animeros (los grupos que realizan desde siglos atrás la música de los rituales festivos en muchas localidades), que pasaron de ser un grupo adscrito, generalmente de manera temporal, a una hermandad o cofradía religiosa, a operar como asociaciones musicales y festivas constituidas para funcionar todo el año, muchas veces desvinculadas de la tutela religiosa.
La importancia de los Animeros de Caravaca en este proceso se manifestó en que fueron la referencia primera en la que se fijaron otras muchas cuadrillas para seguir su modelo.
Como manifiesta el animero caravaqueño Francisco Fuentes Blanc, el grupo clave para entender ese salto cualitativo fueron los Animeros de Caravaca (Murcia), reconstituidos en los primeros momentos de la Transición política española a la democracia a partir de unos cuantos jóvenes universitarios, que consiguieron reunir en torno suyo a músicos de variada procedencia campesina de los contornos emigrados a la localidad, conformando también una escuela de música tradicional que a los pocos años dio sus frutos, con una generación de jóvenes que habían aprendido a leer los lenguajes no escritos de la tradición musical que, como en tantos otros lugares de España, amenazaba con el olvido y la cesión del protagonismo de la tradición musical a los grupos de recreación folclórica de tipo artístico que predominaban en el panorama nacional desde hacía décadas. La importancia de los Animeros de Caravaca en este proceso se manifestó en que fueron la referencia primera en la que se fijaron otras muchas cuadrillas para seguir su modelo.
Como ejemplo de los Animeros de Caravaca traemos a la Colección Memorias de la Tradición https://www.youtube.com/user/antropol… imágenes de dicho grupo tocando y cantando una jota durante la X Edición de la Fiesta de las Cuadrillas de Barranda el domingo 31 de enero de 1988, subidos al escenario que todavía se usaba por aquella época y con los micrófonos de Radio Nacional de España recogiendo el acontecimiento, como constatación del fundamental apoyo que los medios de comunicación de la época dieron al renacimiento y difusión de las músicas de tradición oral en la zona.
Entre los animeros que tocan en esta ocasión se puede ver esa bien amalgamada mezcla de viejos músicos campesinos con los universitarios de los comienzos y los jóvenes de la escuela de música, entre los que están: Jesús López García, bandurria; José Sánchez López, Pepe Gordini, bandurria; Balbino López, laúd; Antonio de Béjar (o del Calarico), violín; Daniel Martínez Sánchez, Daniel de Los Cantos, guitarra; Manuel Ruiz, Rivelino, guitarra tenor y cante; Francisco García Martínez, Paquillo, guitarro y cante; Juan Montiel Vila, guitarra; Juan José Gamboa, pandereta; José María Marín Martínez, guitarro; José Antonio Sánchez, laúd; etc.
Entre los bailaores está Antonio Ferrer-Egea, Calderilla. A los Animeros de Caravaca y su exitoso modelo de revitalización le ha dedicado una tesis doctoral el etnomusicólogo Julio Guillén Navarro, que ha sido revisada y publicada en el libro Los Animeros de Caravaca. Tradición musical y revitalización en las cuadrillas del sureste español (Ed. Gollarín, 2019), donde se analiza e interpreta el fenómeno y sus contextos desde una perspectiva integral con herramientas de análisis etnomusicológicas, lingüísticas, antropológicas, sociales e históricas, por lo que destaca notoriamente sobre otras obras al uso basadas en únicamente en esquemas musicales que obvian las facetas sociales.
